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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Hamlet serà en el Mundo

Publicado en 20 Febrero 2012 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in psicografias

 

 

La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca (título original en inglés: The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark), o simplemente Hamlet, es probablemente la pieza teatral más famosa de la cultura occidental y una de las obras literarias que ha originado mayor número de comentarios críticos. Hamlet, tragedia escrita por el dramaturgo inglés William Shakespeare, fue probablemente compuesta entre 1599 y 1601. La obra transcurre en Dinamarca y relata cómo el príncipe Hamlet lleva a cabo su venganza sobre su tío Claudio. La venganza se motiva en que Claudio asesinó al padre de Hamlet, el rey, y ostenta la corona usurpada así como el matrimonio con Gertrudis, madre de Hamlet. La obra se traza vívidamente alrededor de la locura, tanto real como fingida, y el transcurso del profundo dolor a la desmesurada ira. Además, explora los temas de la traición, la venganza, el incesto y la corrupción moral.

 

Escrita en tiempos de agitación religiosa y en los albores de la restauración inglesa, la obra es en alternancia católica (o piadosamente medieval) y protestante (o conscientemente moderna). La sombra habla de sí misma como proveniente del purgatorio y fallecida sin viático. Esto y la ceremonia de entierro de Ofelia, que es característicamente católica, componen la mayor parte de las conexiones católicas de la obra. Algunos teóricos han observado que las tragedias de venganza provienen tradicionalmente de países católicos, tales como España o Italia; y que suelen presentar así una contradicción pues, de acuerdo con la doctrina católica, las mayores obligaciones son Dios y la familia. La duda de Hamlet, pues, recae sobre el si vengar a su padre y matar a Claudio o dejar la venganza a Dios como su religión sentencia.

 

Gran parte del protestantismo de la obra se deriva de su ubicación en Dinamarca, país protestante tanto entonces como ahora, a pesar de que no quede claro si la Dinamarca de la ficción intenta reflejar este hecho. La obra menciona la ciudad de Wittenberg donde Hamlet, Horacio, Rosencrantz y Guildenstern estudiaron en la universidad, que es precisamente el lugar donde Martín Lutero clavó por primera vez sus 95 tesis. Cuando Hamlet dice que «Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible», refleja la creencia protestante de que la voluntad de Dios, la Divina Providencia, controla incluso los más ínfimos sucesos. En la primera frase de la misma sección aparece algo diferente: «Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia predestinada»,lo cual sugiere incluso uno conexión más sólida al protestantismo mediante la doctrina calvinista de la predestinación. Los estudiosos especulan acerca de una posible censura de la obra, dado que la palabra predestined ('predestinado') aparece únicamente en este quarto.

 

Hamlet ha sido a menudo recibido como un personaje filosófico, exponiendo ideas que hoy serían consideradas relativistas, existencialistas y escépticas. Por ejemplo, hace gala de un razonamiento relativista en su interpelación a Rosencrantz: «[...] porque nada hay bueno ni malo, sino en fuerza de nuestra fantasía».La idea de que nada es real a excepción de lo que se halla en la mente del individuo tiene raíces en los sofistas griegos, quienes defendían que, dado que nada puede ser percibido sin que medien los sentidos y cada individuo siente, por tanto percibe, las cosas de forma diferente, no hay verdades absolutas, sólo certeza relativa.El más claro ejemplo de existencialismo se encuentra en el famoso soliloquio del «ser o no ser», donde Hamlet utiliza «ser» para aludir tanto a la vida como a la acción y «no ser» para la muerte e inacción. La contemplación del suicidio por parte de Hamlet en esta escena es, no obstante, no tan filosófica como religiosa, dado que él cree en la continuidad de su existencia tras la muerte.

 

Los teóricos suelen estar de acuerdo en el hecho de que Hamlet refleja el escepticismo contemporáneo que se levantaba contra el humanismo renacentista. En épocas anteriores a Shakespeare, los humanistas ya defendían que el hombre era la mayor creación divina, hecha a imagen y semejanza de Dios y capaz de elegir su propia naturaleza; idea que fue cuestionada notablemente en los Essais de Michel de Montaigne en 1590. El famoso discurso de Hamlet en que dice «¡Que admirable fábrica es la del hombre!» hace eco de multitud de ideas presentes en la obra de Montaigne, a pesar de lo cual no hay consenso entre los estudiosos sobre si Shakespeare las tomó directamente del filósofo francés o si simplemente ambos reaccionaron de forma similar al espíritu de su tiempo.

 

En fin, Parravicini nos adentra en un gran debate interno, que nos debe llevar a plantearnos de que lado del tablero queremos estar, a la vista de lo que ocurre en este mundo que va  a la deriva de las ideas, de las religiones, de las politicas y de las sociedades evolucionadas (en una realidad virtual).

 

 

 

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