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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Un bastón de mando, testigo del tiempo

Publicado en 6 Noviembre 2011 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in Uritorco y Erks (Baston de Mando)

Sábado 18 de diciembre de 2010 | Publicado en edición impresa

Rincón gaucho

Un bastón de mando, testigo del tiempo

Una ceremonia de los ranqueles que se celebra en La Pampa atesora la memoria de la tierra

REALICO.- Testigo del tiempo, La Pampa envuelve en su planicie rasgos innegables que afloran cada vez con mayor fuerza. En el humus profundo de su suelo, raíces del caldenal que casi estuvo perdido y huesos de quien sabe cuántos hombres y mujeres que la poblaron hace siglos, dejaron su rastro. De a poco, el arraigo ancestral se convierte en comunidades que reclaman, que demuestran su presencia, pero que también honran, mientras trepa por su sangre una emoción inexplicable.

En 2001 pasó por Realicó una suerte de posta que se repite cada cuatro años y llegaba desde el Sur con una denominación en lengua ranquel, que se reiteró el 20 y el 21 de abril de 2007 como Vuta Travun Rankulche (Gran Encuentro de Comunidades Indígenas del Norte Pampeano) en concordancia con el Centenario de esta localidad, que se había celebrado el 2 de marzo. En esas jornadas "De Paz y Dignidad", la Lonko de la Agrupación Ranquel Rali-có, Mercedes Soria, recibió el (multiplicado) bastón de mando, que todavía está en guarda hasta que en 2011 retome su recorrido americano.

En 1934 un estudioso cordobés, Orfelio Ulises Herrera, luego de recorrer varios países y vivir siete años en el Tíbet, tras un período en Alemania, llegó al Valle de Punilla, en la provincia de Córdoba –donde, dicen, la energía del lugar produce el efecto espiritual de ahondar los misterios–, con la misión de rescatar del olvido un bastón sagrado: el "Toqui Lítico", una piedra labrada de un metro veinte de largo, que habría sido el cetro de chamanes de la zona.

Ese bastón de mando, al parecer, es considerado una de las piedras de la sabiduría en Afganistán, la India, Nepal, Persia y el Tíbet, y remite a una antigua leyenda de hace más de 8000 años, que habla de "un silencioso país, que Argentum se llama y siempre será", al que se llegaba por el "Atlántico Océano". Allí, en el sitio del descubrimiento, donde perviven signos templarios, existiría una mítica ciudad subterránea.

También fue subterráneo el repique de las rocas y los ríos en lo que fue "un viejo mar" devenido en llanura, páramo, desierto. La sabiduría de los originarios llamó Lihue Calel a un oasis con microclima cercano al valle Argentino, en el centro del territorio pampeano, para definir como un vergel a esas "Sierras de la Vida" que contagió a la tierra brava y ventosa de proféticos anhelos de espigas.

Cierta causalidad torna lo profano en una larga ristra de coincidencias. Si el espíritu estoico marca a los habitantes de esta tierra, también el escuchar las voces que desde lejos perfilan la propia historia.

De este lado del horizonte hay sitios que no tienen ni sombra; el esplendor libera reflejos y los hechos, los sucedidos, las circunstancias y la labor diaria se convierten en mojones verdeados, arenosos, con espejismos. Trae el viento, entonces, un mensaje.

Hay datos que demuestran que Orfelio Ulises Herrera cuando tenía dos años fue censado en aquella pampa territorial, en la fracción primera, de la sección primera, que podría ser por esta zona. Aquel chiquito cuya familia tenía lazos aborígenes, que encaminó muy joven su espiritualidad por senderos del universo, enlazó los insomnios de quienes siempre estuvieron en la búsqueda con los sueños del Sur para testificarlos en el bastón austral de la leyenda.

En cada paso del arado, en cada reja que se hunde para que la simiente desaloje toscas y pueda quedarse en el lugar elegido, se desliza un inventario de aquellas voces que quedaron con sus códigos intactos. Escuchar los ecos invita a reescribir la nómina que evoca crepúsculos con inmigrantes que bebieron del rocío, tal como abrevaban los ranqueles en las tinajeras de los caldenes (algunas todavía perduran en medio del monte). Así pudo saciar la sed esta Pampa. Así puede.

Obstinada, guarda en el hueco de su mano tendida el espacio exacto para sortear la adversidad con apenas unas gotas. Ensaya con la hermandad para recobrar rituales que proponen sanación, lluvia, trabajo, postergación del olvido y cantos que hacen huir el viejo hechizo.

En la agrupación ranquel local se recibió con unción el cometido de resguardar el bastón de mando. Es como si el instante del amanecer comenzara a teñir el itinerario de un camino donde todos debieran tener cabida. Con pausas para compartir, mientras se pueda adivinar en cada rostro los credos, la sapiencia innata, el objetivo de vida y lo perdurable, como conjuro de soledad. Para que no haga falta desandar el calendario para conocer el origen; algo así como definieron las jornadas, con un propósito "de Paz y Dignidad"..

Por Gladys Sago 
Para LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/1334378-un-baston-de-mando-testigo-del-tiempo

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