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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Los Incas - Sobre el Origen del Hombre

Publicado en 6 Julio 2012 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in Leyendas de Nuestros Ancestros

 

 

 

 

Nuestro Padre el Sol, viendo que los hombres vivían como fieras y animales brutos, sin religión, ni policía, sin pueblos ni casa, sin cultivar ni sembrar la tierra, sin vestir ni cubrir sus carnes, porque no sabían labrar algodón ni lana para hacer de vestir, se apiadó y envió del cielo a la tierra a su hijo, el primer inca, Manco Capac, y a su hermana para que los doctrinasen en el conocimiento de nuestro Padre el Sol, para que lo adorasen y tuviesen por su dios, y para que les diesen preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad; para que habitasen en casas y pueblos poblados, supiesen labrar las tierras, cultivar las plantas y mieses, criar los ganados y gozar de ellos y de los frutos de la tierra, como hombres racionales y no como bestias. Con esta orden y mandato puso Nuestro Padre el Sol estos dos hijos suyos en la laguna Titicaca, que está a ochenta leguas de aquí, y les dijo que fuesen por do quiesen, doquiera que parasen a comer o a dormir, procuraran hincar en el suelo una barrilla de oro, de media vara en largo y dos dedos de grueso, que les dio para señal y muestras que donde aquella barra se les hundiese, con sólo un golpe que con ella diesen en tierra, allí quería el Sol Nuestro Padre que parasen y hiciesen su asiento y corte. A lo ultimo les dijo: “Cuando hayáis reducido esas gentes a nuestro servicio, los mantendréis en razón y justicia, con piedad, clemencia y mansedumbre, haciendo en todo oficio de padre piadoso para con sus hijos tiernos y amados, a imitación y semejanza mía, que a todo el mundo hago bien, que les doy mi luz y claridad para que vean y hagan sus haciendas, y les caliento cuando han frío, y crío sus pastos y sementeras; hago fructificar sus árboles, y multiplico sus ganados; lluevo y sereno a sus tiempos, y tengo cuidado de dar una vuelta cada día al mundo por ver las necesidades que en la tierra se ofrecen. Habiendo declarado su voluntad Nuestro Padre el Sol a sus dos hijos, los despidió de sí. Ellos salieron de Titicaca, y caminaron al Septentrión, y por todo el camino, doquiera paraban, tentaban hincar la barra de oro, y nunca se les hundió. Así entraron en una venta o dormitorio pequeño, que está siete u ocho leguas al Mediodía desta ciudad, que hoy llaman Pacarec Tampu, que quiere decir venta, o dormida, que amanece. Púsole este nombre el Inca porque salió de aquella dormida al tiempo que amanecía. Es uno de los pueblos que este príncipe mandó poblar después, y sus moradores se jactan hoy grandemente del nombre, porque lo impuso nuestro Inca; de allí llegaron él y su mujer, nuestra reina, a este valle del Cozco, que entonces todo él estaba hecho montaña brava.

La primera parada que en este valle hicieron –dijo el Inca- fue en el cerro llamado Huanacauti, al Mediodía desta ciudad. Allí procuró hincar en tierra la barra de oro, la cual con mucha facilidad se les hundió al primer golpe que dieron con ella, que no la vieron más. Entonces dijo nuestro Inca a su hermana y mujer: “En este valle manda Nuestro Padre el Sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada, para cumplir su voluntad”. Los orígenes y principios de Cozco fueron una pequeña casa de piedra techada de paja, que Manco Capac y su mujer fabricaron y a la que dieron el nombre de «Curi-Cancha», lo que quiere decir «Recinto de Oro».

Hay otra variante que cuenta que eran cuatro hermanos apellidados “Ayar” (grano de quina) y cuatro hermanas llamadas “mama” que vivían en unas cavernas a treinta kilómetros al sureste de Cusco. Habiendo partido se toparon con el fértil valle del Cusco y entonces tres de los hermanos metamorfosearon en piedra y adoratorios para que Manco, con sus hermanas como harén fundaran Cusco y dieran nacimiento a la tribu y el imperio.

 

Referencias

De la Vega, G. (1970). Comentarios Reales. Buenos Aires: Espasa-Calpe.

Von Hagen, V. (1975). El Imperio de los Incas: México: Diana.

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