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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

El Enigma del Uritorco que Jorge Antonio de llevo a la Tumba

Publicado en 3 Noviembre 2011 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in Articulos Periodisticos

El Enigma del Uritorco que Jorge Antonio se llevó a la tumba.

*Ayer, en la primera entrega de esta historia de misterio y poder que tiene como eje al cerro cordobés, avanzamos sobre un crimen impensado.
*Ahora veremos cómo la locura se puede combinar con la violencia y el poder hasta llegar a niveles jamás imaginados.

Angel Cristo Acoglanistenía montado su consultorio de Buenos Aires, en la calle Callao 1541, pleno barrio de la. Había cumplido63 años cuando Rubén Antonio -cuatro años menor- se presentó el 19 de abril de 1986 a las 10.30 de . La del galeno, de nombre Tina, declararía en la  que dejó pasar al hermano de Jorge Antonio a sabiendas del vínculo  que mantenía con Acoglanis.
Repentinamente alcanzó a escuchar los gritos de súplica del médico: “No lo hagas, negro, no lo hagas”.


Tina pudo ver como el socio de Acoglanis esgrimía un pistolón en sus manos, y tembloroso disparaba repetidamente contra el  hasta darle muerte, en  de un impresionante charco de sangre.


 de inmediato y con el rostro fuera de sí -eso dijo Tina-, Rubén Antonio se trasladó a la comisaría 17ª. Allí entregó el arma homicida y dijo ante el oficial de guardia… “acabo de matar a un brujo y me siento muy aliviado”. La causa por el homicidio se sustanció en el juzgado penal de la doctora María Servini de Cubría.

Dos muertes terribles y una leyenda es todo lo que queda de aquella trágica historia comenzada a los pies del Cerro Uritorco.    

Con una increíble celeridad que despertó sospechas por doquier, el juzgado interviniente reunió una junta psiquiátrica que dictaminó un estado de insaníaen Rubén Antonio. En lugar de ir a la cárcel, el asesino de Acoglanis fue internado en un instituto psiquiátrico y puesto bajo tratamiento por especialistas. Cuatro años después, el juzgado consideró que Rubén Antonio había recuperado sus facultades mentales y le concedió una especie de libertad ambulatoria.


El hijo de Acoglanis era un periodista rosarino que intrigado por el enigmático asesinato de su padre, pidió a algunos colegas porteños que trataran de averiguar los motivos del desdichado desenlace de su amistad con Rubén Antonio. Una tarde, los hermanos Antonio se reunieron en un edificio del barrio de Belgrano. Nada se sabe sobre los pormenores de aquel encuentro, pero Jorge Antonio le dijo posteriormente a sus familiares que había quedadoimpresionado -y angustiado- por los dichos de su hermano.


Instantes después de la reunión, Rubén Antonio se suicidó arrojándose desde la terraza del edificio. El periodista que se encontró varias veces con Jorge Antonio para tratar de concluír los motivos del enigmático asesinato, halló siempre la cerrada negativa del empresario para referirse a dicho asunto. Siempre con amabilidad respondía: “Por favor, no me haga hablar de eso…”.


Hace meses, el mismo periodista vio a Jorge Antonio caminando del brazo de su a la salida del complejo Village Recoleta. El deterioro físico era evidente en el caminar pausado y sereno del anciano empresario. Cuando quiso hablarle aunque fuera unas palabras, Jorge Antonio lo apartó con un gesto de disgusto.No habló, su expresión en la cara lo dijo todo.

El hijo de Acoglanis era un periodista rosarino que intrigado por el enigmático asesinato de su padre, pidió a algunos colegas porteños que trataran de averiguar los motivos del desdichado desenlace de su amistad con Rubén Antonio.     

Nunca se repuso del golpe causado por el sangriento episodio de su hermano. Pero tampoco quiso hablar de ello. Hoy el Cerro Uritorco es un sitio convocante de peregrinos que buscan hallar cargas energéticas y residuos de las visitas sobrenaturales a las cuales Acoglanis y Rubén Antonioayudaron a difundir en la  y todo el mundo.


Un monolito en recordación de Sarumah -el nombre místico con que se conoció al peregrino Acoglanis- y una chapa de bronce con una leyenda que dice “En la luz y el amor, siempre”,  es el recuerdo que queda en el camposanto de Capilla del Monte a quien fuera el redentor de las leyendas de los Comechingones.


La muerte de Jorge Antonio hizo que se disolviera toda posibilidad de aclarar los motivos del comportamiento de su hermano. Dos muertes terribles y una leyenda es todo lo que queda de aquella trágica historia comenzada a los pies del Cerro Uritorco.

2 de marzo de 2007 08:27 Jorge D. Boimvaser

 

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