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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Dominium mundi (Dominio Universal) La Lucha de Siempre

Publicado en 16 Diciembre 2011 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in datos generales de interes

En este Articulo daremos una mirada al pasado , pensando en el presente y preparandonos para el futuro...

 

Dominium mundi es el nombre con que se conoce la idea de dominio universal desarrollada en la Edad Media. Inspirado en el recuerdo delantiguo Imperio Romano, este propósito implicaba el reconocimiento de una autoridad suprema, lo que generó una prolongada pugna política y espiritual entre el poder imperial y el poder eclesiástico, representados principalmente en el Sacro Imperio Romano Germánico y laIglesia Católica, los que erigían como máximos líderes al Emperador y al Papa respectivamente.

La idea de dominio universal marcó una época, dividiendo a la sociedad en dos bandos: güelfos y gibelinos. Los primeros apoyaron a laIglesia, mientras los segundos al Imperio. Luego de la Querella de las Investiduras, los (siglos XII y XIII) mostraron preponderancia de los pontífices (como Inocencio III o Gregorio IX), pero existía mutua dependencia entre ambos (Iglesia e Imperio). Posteriormente (en el Siglo XIV el surgimiento de poderosos reinos (como Francia) pusieron en serios aprietos a la Iglesia luego del atentado que sufriera Bonifacio VIII.

En el Siglo XV el Papado obtenía gran prestigio y la Iglesia sería la rectora de la vida intelectual, aunque la idea del Dominium mundi no volvió a aparecer en su esencia original, a pesar de que ambos poderes universales subsistieron. Desde el Siglo XVI en adelante, los monarcas pasaron a ser dueños no solo de la propiedad, sino incluso de la vida y la muerte de sus súbditos. Se iniciaba la época absolutista, y ello implicaba "absolutismo teológico", por lo que el poder papal quedaba muy por debajo del poder imperial.

Desde el Siglo XVIII el poder de los monarcas declinó, y fue trasladado paulatinamente a los "pueblos" a traves de las democracias, pero la Iglesia ya no sería la rectora de la vida intelectual y moral como lo fuera en el Siglo XV.

Eclosión del conflicto

Dada la influencia que ejercían los obispos sobre la gente de sus diócesis, los reyes pretendían tenerlos como “aliados”, pero desde su punto de vista político. Tener la posibilidad de elegirlos, (entregarles el cargo, es decir “investirlos”) prácticamente aseguraría su fidelidad. Así, Otón I (962-973) fue el primer emperador que, dentro de su política para imponerse a sus súbditos feudales, se atribuye a sí mismo el derecho a nombrar (investir) a los obispos del Imperio, y los nombramientosrecaían sobre gente muchas veces indigna. Los Papas no estuvieron nunca de acuerdo con la existencia de dicho derecho Imperial, y esto dio origen a la llamada Querella de las investiduras.

Ese sería el primer enfrentamiento abierto entre el papado y el imperio. El emperador utilizará todos los apelativos que suenen a descendiente de los emperadores romanos, se denominará augustorey de los romanos (y adquirirá un carácter sagrado, proclamándose Hijo adoptivo de Dios de quien recibe directamente el poder). Pero seguía siendo coronado por el Papa, aunque el emperador se considera el legítimo sucesor de Pedro. Es lo que se conoce como cesaropapismo.

El cesaropapismo alcanza su cima con Enrique III (1039-1056). Enrique III era un verdadero dispensador de cargos eclesiásticos1 y obligó al Papa Gregorio VI a convocar el Concilio de Pavía y el Sínodo de Sutri, en el 1046. Tras la muerte de Enrique III surge un movimiento tendiente a liberar al papado del sometimiento al imperio. En todo el mundo cristiano comienza a reivindicarse la libertad de la Iglesia, principalmente para nombrar sus funcionarios. Tratarán de dignificar la vida moral de los clérigos, condenando la simonía, el nicolaísmo e imponiendo el celibato. Se pretenderá fortalecer la autoridad papal en contra de la voracidad de los príncipes imperiales.

Frente a la codicia de príncipes europeos la Iglesia se apresuró a generar un poder centralizado y dinámico. Así, en la segunda mitad del Siglo XI -con el auge de las ideas Escolásticas- quedará afirmado el concepto de que el poder de la Iglesia es superior a cualquier potestad terrenal. Desde la época del Papa Gregorio VII (Siglo XI) hasta la del Papa Bonifacio VIII (Siglo XIII), el papado lucharía tenazmente contra el Imperio, no solo para evitar su absorción sino para lograr la supremacía pontificia.

[El cesaropapismo, inaugurado por la práctica política de Carlomagno, tendrá que ceder definitivamente ante el peso de la hierocracia, que tiene en Gregorio VII (1073-85), en los canonistas del Siglo XII y en los decretalistas del XIII, o en Bonifacio VIII (1294-1303) a los teóricos de las máximas formulaciones del poder universal de los sucesores de Pedro.2 ]

Las ideas de Teocracia estaban madurando desde hacía mucho tiempo, pero fueron los decretos de 1075 (como el Dictatus Papae) los que independizaron a la Iglesia poniendo en ella las bases de una verdadera autoridad monárquica. De inmediato se incrementó la controversia entre los weiblingen (defensores de la supremacía imperial) y los welfen, (partidarios de la supremacía de los Papas). Transplantados a Italia, serían los gibelinos y güelfos, que lucharían durante siglos.3

La lucha hará que la idea de Teocracia se lleve a un extremo hasta derivar en Hierocracia: [idea que el Papa se encuentra por encima de los monarcas, lo cual lo habilitaba para actuar directamente sobre el gobierno temporal]

La nueva idea imperial:

En la época del reinado de Federico I Barbarroja (1152-1190), la idea imperial llegó a su madurez. Se resalta su continuidad en Europadesde la época romana, a través del eslabón carolingio. De hecho, Federico I se refería a Carlomagno como modelo de emperador y lo hará canonizar en 1165 sin los debidos requisitos.

Se utilizan también a favor de las ideas imperiales las tesis sobre la soberanía pública que contiene el derecho romano (redescubierto por los juristas y políticos europeos en el siglo XII). De ellas se deducía la unicidad y el carácter universal del Imperio, considerado como "unproyecto de dominio mundial" que simboliza toda la época.

Dadas estas premisas, se pensaba en la corte de Federico I que el Imperio, establecido directamente por la voluntad divina como forma de organización política de la humanidad, era sagrado. La expresión Sacrum Imperium aparece por primera vez, en efecto, en un documento del año 1157.

Enrique VI trató de llevar a la práctica el Dominium mundi mediante la asociación vasallática de otros reinos alImperio, mas debido a su inesperada muerte, su gran proyecto acabó abruptamente, dejando como heredero a un niño de tres años.

En un plano distinto, no se puede olvidar que al siglo XII le correspondió ver el inicio de la revitalización del poder monárquico por sobre el de los señores feudales, luego de varios siglos de profundo decaimiento de la autoridad real. El Imperio no se mantuvo al margen de esta evolución, recobrando fuertemente su prestigio, sin embargo la manejo mal, de lo que vendrían importantes consecuencias para el futuro político de los territorios de Alemania e Italia.

La reconstrucción de las monarquías iba también en contra del proyectado Dominium Mundi. Por esto, tanto Federico I como su hijo y sucesor Enrique VI, intentaron conciliar ambos sucesos imaginando un imperio temporal universal, a cuyo frente se ubicaría un emperador con autoridad suprema, superior al poder de los reyes diversos, llamados "régulos" o "reyes locales". Esta autoridad suprema parecía necesaria, pues se pensaba que el poder imperial (manteniendo sometido al Papa) era la forma de mantener unida a la cristiandad en espera del fin de los tiempos.

Sin tener en cuenta este elemento escatológico y mesiánico, no se puede entender correctamente lo que el Imperio significaba para los hombres de la época, en especial para el emperador Federico I.


La visión de la Iglesia

Graciano, maestro boloñés de teología, escribió hacia 1140 suConcordancia de las Discordancias de los Cánones, llamada corrientemente Decreto. Esta obra provocó en losdecenios siguientes un auge de las consultas jurídicas formuladas a lospontífices, cuyas respuestas serían conocidas comodecretales.

Los fundamentos de la visión eclesiástica podemos observarlos desde las siguientes fuentes:

La unicidad de la creación implica también la unicidad de la autoridad suprema sobre todas las criaturas. Ésta debía corresponderle al papapor la propia superioridad de su poder espiritual y porque la salvación eterna, que éste promovía, era el fin social primero.

  • Según el Summa Coloniensis (texto de 1170):

El papa es el verdadero emperador, siendo el emperador efectivo vicario suyo (papa verus imperator est, et imperator vicarius eius).

  • Según Geroh de Reichersberg y los grandes canonistas como Graciano y Huguccio:

El poder temporal laico poseía funcionamiento autónomo, tanto para escoger a los que lo ejercían por medio de la elección o la herencia, como para desarrollar sus propios medios administrativos sin interferencias. El papaconservaba, sin embargo, una autoridad suprema, pero sólo podía ejercerla para sancionar o refrendar los actos políticos, no para modificarlos ni actuar directamente, salvo por motivos morales o religiosos (ratione peccati: "por razón de pecado") o cuando fuera preciso dirimir una cuestión para la que ningún otro poder del mundo estuviese autorizado.

Güelfos y gibelinos

Los términos güelfos y gibelinos proceden de los términos italianos guelfi y ghibellini, con los que se denominaban las dos facciones que desde el siglo XII apoyaron en Alemaniarespectivamente a la casa de Baviera (los Welfen, pronunciado Güelfen, y de ahí la palabra «güelfo») y a la casa de los Hohenstaufen de Suabia, señores del castillo de Waiblingen (y de ahí la palabra «gibelino»). La lucha entre ambas facciones tuvo lugar también en Italia desde la segunda mitad del siglo. Su contexto histórico era el conflicto secular entre el Pontificado, que pasaría a estar apoyado por los güelfos, y el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, apoyado por los gibelinos, esto es, los dos poderes universales que se disputaban el Dominium mundi.

Muerte de Enrique V

Posesiones de los güelfos en tiempo de Enrique el León (siglo XII).

Estas dos facciones se enfrentaban por la sucesión a la corona imperial después de morir el emperador Enrique V en 1125 sin dejar heredero. Los güelfos sostenían una línea política deautonomía en contra de cualquier intromisión externa y en contra de los privilegios nobiliarios, apoyando a la Iglesia en contraposición al Imperio, en una actitud cercana al independentismo. Los gibelinos, por el contrario, se oponían al poder del pontífice afirmando la supremacía de la institución imperial. Muerto Enrique V, por lo tanto, los primeros presentaron al trono de Alemania a Lotario, duque de Baviera y protegido del Pontífice, mientras que los gibelinos propusieron a Conrado, duque de Franconia, al cual el papa Honorio II no dudó en excomulgar.

Facciones en Italia

Con la elección a rey de Alemania de Federico I Hohenstaufen (llamado el Barbarroja) en1152 y su posterior coronación en 1155, la facción gibelina triunfó en el territorio imperial. Dado que Federico deseaba reafirmar en Italia la supremacía imperial que las comunidades habían sustraído al imperio con el apoyo del papado, bajo su reinado (11521190) se verificó un desplazamiento de los términos güelfo y gibelino desde la zona alemana a la italiana, donde pasaron a denominar respectivamente a los partidarios del partido papal y a los defensores de la causa imperial. En Italia, por lo tanto, hubo ciudades como FlorenciaMilán y Mantuaque abrazaron la causa güelfa, mientras que otras como ForlíPisaSiena y Lucca se unieron a la causa imperial.

La elección tenía varias motivaciones: en primer lugar, la búsqueda de la autonomía impulsaba a ciudades bajo el control del Imperio a buscar la alianza con el Papa (como pasaba en el caso de Milán) mientras que las ciudades bajo la influencia del papado buscaban la ayuda del Imperio (como era el caso de Forlí); en segundo lugar, se elegía un partido simplemente por oposición al partido a favor del cual se había declarado la ciudad rival (si Milán era güelfa, Pavía tenía que ser gibelina; si Forlí era gibelina, Faenza sería güelfa, etc.) siguiendo el viejo principio de que «los enemigos de mis enemigos son mis amigos».

Familias güelfas y gibelinas de Asti (Italia).

En el interior de la ciudad se mantuvo la dicotomía de estos dos términos, pero superándose el significado tradicional de lucha política entre papado e imperio, y pasando a denominar también la lucha entre dos facciones por el control de la ciudad. Para acrecentar su fuerza tanto unos como otros se reunieron en ligas opuestas, y así, desde la segunda mitad del siglo XIII la güelfa Florencia presentó batalla a la liga gibelina de las otras ciudades toscanas (ArezzoSienaPistoiaLucca y Pisa) en un largo conflicto que tuvo como máximo exponente las batallas de Montaperti en 1260 y la de Altopascio en 1325.

Durante el siglo XIV, los partidos güelfo y gibelino se dividieron en facciones internas (güelfos «blancos» contra güelfos «negros»), perdiéndose la fuerza y la combatividad original. Los dos términos sobrevivieron en los siglos sucesivos para denominar las líneas políticas favorables y contrarias a la Iglesia, pero el escenario histórico en el que se habían forjado inicialmente estaba desapareciendo: divididas por los intereses particulares y las luchas civiles, la realidad de las comunidades cedía el paso a una nueva unidad de dimensión regional y ciudadana: las señorías.

Desarrollo del conflicto

En variadas ocasiones las ciudades lombardas, encabezadas por Milán, se sublevaron a la autoridad imperial, acercándose al pontificado.

La dieta de Besanzón y las primeras diferencias

A su regreso de Italia, luego de haber ido en ayuda del pontífice Eugenio IIIFederico I convocó una dieta en Besançon (1157), con objeto de reformar el estatuto político de su reino en Arlés. En aquella dieta se produjeron las primeras diferencias entre los altos funcionarios del emperador, en especial el canciller Rainaldo de Dassel, y el legado pontificio, y futuro papa, Rolando Bandinelli. La querella entre teócratas eimperialistas se avivava, siendo el pretexto la interpretación de un documento papal en que se aludía a los "beneficios" que el Pontífice otorgaba al emperador.

La palabra "beneficio", en ese entonces, tenía un significado muy específico, pues eran los vasallos quienes recibían beneficios o feudos de sus señores. Así lo entendió Rainaldo de Dassel y, puesto a polemizar, Rolando Bandinelli no tuvo inconveniente en aceptar la tesis de su rival: en efecto, para él, el emperador recibía el Imperio como un "beneficio" de manos del papaAdriano IV, papa de origen inglés que coronó emperador a Federico I, aclaró posteriormente que la palabra tenía un sentido más general: el papa otorgaba beneficios espirituales, no feudos. Pero la querella se había reavivado, y cuando Rolando Bandinelli subió a la sede pontificia, se mostró como un verdadero renovador de las teorías teocráticas (véase Gregorio VII). Teorías que ya no tenían la simplicidad enérgica de los tiempos gregorianos. En la primera mitad del siglo XII, sobre todo, hay autores que continúan las tesis de Gregorio VII, como Hugo de San Víctor, Juan de Salisbury u Honorio Augustodunense, pero lo normal es que las ideas teocráticas asimilen de alguna forma las nuevas realidades: redescubrimiento delderecho romano, afirmación de los poderes políticos, complicación del esquema social en un mundo en el que los oficios y situaciones individuales posibles se multiplican, rompiendo el primitivo ideal de la "sociedad trinitaria" (políticos, militares y agricultores).

Federico Barbarroja contra Alejandro III

A la muerte de Adriano IV, 24cardenales eligieron al papaAlejandro III. Sin embargo, Federico Ireconoció como papa a Víctor IV (antipapa).

En 1158 se produjo el segundo viaje imperial a Italia. Poco después, la muerte de Adriano IV abrió una crisis sucesoria en el pontificado. En torno a ambos hechos se produce la primera coyuntura propicia para el enfrentamiento entre emperador y papaFederico pretendía sojuzgar a las ciudades lombardas.Milán se alzaba a la cabeza de este nuevo mundo urbano. El emperador la asedió y la obligó a capitular, conservando ésta su autonomía interna pero aceptando plenamente la autoridad imperial. A continuación,Federico I reunió una magna asamblea en Roncaglia con el fin de reorganizar la administración del reino de Italia y recuperar en él toda su autoridad. Pareció conseguirlo, pero la resistencia contra sus medidas levantaría a las ciudades y renovaría su vieja "entente" con el pontífice, para el que la constitución de un poder imperial fuerte en el norte y centro de Italia era el peligro inmediato más grave contra su independencia política.

La seudocanonizaciónde Carlomagno fue un ejemplo de la culminación del intervencionismo imperial.
Papa y antipapa

Cuando murió Adriano IV, los 24 cardenales partidarios de oponerse al dominio de Federico I en Italia eligieron papa a Alejandro III, mientras los tres que preferían contemporizar daban su voto al cardenal Octaviano, que se tituló Víctor IV. La escisión permitió que Federico interviniera al modo clásico reuniendo un concilio en Pavía (enero de 1160), donde se reconoció como papa a Víctor IV, mientrasAlejandro III buscaba apoyos en el reino normando del sur de Italia, cuyos reyes eran vasallos de la Santa Sede, y en otros países europeos, además de atizar el descontento lombardo contra el emperador.

Milán se sublevó de nuevo en 1161, pero fue conquistada por las armas y arrasada; poco después, Alejandro IIIse veía obligado a partir para FranciaFederico vencía, pero Alejandro era el papa reconocido por toda Europa, salvo el Imperio, y, aun así, contaba dentro de éste con aliados temibles, en especial en Italia, donde el emperador y sus cancilleres, Rainaldo de Dassel y Christian de Bach, organizaban un gobierno autoritario a contrapelo de las antiguas autonomías locales, que no se resignaban a aceptar su nueva suerte sin resistencia.

Culminación del intervencionismo imperial

La muerte de Víctor IV privaba también a Federico de un apoyo importante, porque los antipapas que hizo elegir para sucederle (Pascual III, Calixto III) no tenían justificación posible ni eran reconocidos de buen grado por el mismo clero alemán, ya que el emperador aprovechaba las circunstancias para inmiscuirse en la vida eclesiástica como en los peores momentos de la "Querella de las investiduras": En 1165, el sínodo deWurzburgo y la seudocanonización de Carlomagno fueron la culminación del intervencionismo imperial. Además, la querella con Alejandro III obligaba a hacer concesiones y lograr alianzas tanto en Alemania como en otros países. Los grandes nobles germanos se hacen pagar cara su fidelidad y, en el exterior, Federico buscaba tanto la alianza francesa, nunca conseguida, como la inglesa, aprovechando la lucha existente entre el rey Enrique II y el arzobispo de CanterburyThomas Becket.

La confrontación continuó y en 1176 se llegó a la batalla de Legnano, la cual tuvo una repercusión crucial en la lucha que mantenía Federico Barbarroja contra las comunas de la Liga Lombarda (bajo la égida del Papa Alejandro III). Esa batalla fue un hito dentro del prolongado conflicto interno entre güelfos y gibelinos, y del todavía más antiguo existente entre los dos poderes universales: Pontificado e Imperio. Las tropas imperiales sufrieron una derrota humillante y el emperador Barbarroja se vio forzado a firmar la Paz de Venecia (1177) por la que reconoció a Alejandro III como Papa legítimo.


 

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