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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Demonizaciòn - Una cortina de humo para otros fines - el # 7 D

Publicado en 23 Octubre 2012 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in datos generales de interes

Durante èstos dìas mucho me he preguntado porquè, la realidad del paìs està absorviendo los pensamientos de miles y miles de Argentinos todos los dìas. Llego a la conclusiòn que efectivamente èsta realidad amerita eso, ya que no tenemos paz interior, como paìs, como pueblo.

La divisiòn generada por el gobierno hace, que hasta inclusive un humilde espacio como èste , dedicado a profesias y Biblia, deje lugar a expresar el profundo pesar que siente mi corazòn con lo que pasa en la Argentina.

No es para menos, veo , gente muy hipnotizada, o idiotizada quizas, no lo se, con el tema de ser "afin" a un fantoche doctrinal gobernante que no cuajò nunca y nunca lo harà , precisamente por la gama de "creencias" que se sumaron para conformarlo.

Y asì ante el ateìsmo no manifiesto pero si reinante del comùn de los Argentinos, hoy, nos debatimos entre dos entidades, como siempre con la consabida bipolaridad.

La supuesta entidad del bien "El Nestornauta" y su contraparte "El Grupo Clarìn".

La demonización o satanización es la técnica retórica e ideológica de desinformación o alteración de hechos y descripciones, (próxima a la inversa sacralización, o al victimismo), que consistente en presentar a entidades políticas, étnicas, culturales o religiosas, etc, como fundamentalmente malas y nocivas; como forma de justificar un trato político, militar o social diferenciado, o también para atribuir de incorrecto lo que esta en contra de lo que se cree o apoya.

Generalmente se recurre a sentimientos para manipular a quienes se convencen más con éstos que con razones, usando las palancas de interés que en retórica se denominan pathos y ethos, más que la más minoritaria del logos. En la demonización, la influencia pública de un individuo o sector con un grado elevado de visibilidad y ethos —como el gobierno o los medios de comunicación de masas— se pone en juego para estimular una reacción de descrédito que elimine las restricciones morales o legales para actuar en detrimento del grupo demonizado. La demonización del otro transforma al demonizador en alguien tan indiscutible como Dios.

Desde la publicación del Malleus Maleficarum hasta nuestros días siguen apareciendo instrumentos discursivos inquisitoriales con la misma idéntica estructura que ese libro: se trata de una emergencia y, como es una amenaza extraordinaria que supone un riesgo para los cimientos de toda nuestra cultura y la humanidad entera, se deben tomar medidas extraordinarias para combatirla. El temor a la supuesta emergencia es utilizado por el poder punitivo para eliminar cualquier obstáculo que se le presente generando los cimientos de un estado de paranoia e histeria colectiva que le permite al poder ejercerlo sin frenos ni límites eliminando cualquiera opositor. Cualquier persona que se oponga a ese poder punitivo será acusado de cómplice del mal. Si alguien duda de que la acusada sea una bruja es porque está también poseído por Satanás.

En los casos más extremos se presenta a los miembros del grupo segregado como infrahumanos o inhumanos, como los judíos o los gitanos en la Alemania nazi; sin embargo, más frecuente es la simple presunción de culpabilidad, que lleva en la práctica a la restricción de los derechos civiles del grupo aún sin un refrendo administrativo. La situación de los nativos de Oriente Medio en los Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando fueron sujetos a controles policiales según su perfil étnico, es un ejemplo típico de este segundo caso. Otras circunstancias de este tipo han sido las distintas guerras contra el indio en toda América, la retórica anticomunista de los años 50 y 60, o la persistente segregación de los norafricanos en los países de la cuenca mediterránea.

El procedimiento es muy antiguo y han recurrido a él frecuentemente historiadores poco imparciales asociados al poder, tengan la ideología que tengan. Véase por ejemplo lo que escribe el cronista real Pero Mexía sobre el levantamiento comunero contra Carlos V:

Dos años y medio había, y aun no cabales, que el Emperador había venido a estos reinos y gobernándolos por su persona y presencia, y los tenía en mucha tranquilidad, paz e justicia, cuando el demonio, sembrador de cizañas, comenzó a alterar los pensamientos y las voluntades de algunos pueblos y gentes; de tal manera que se levantaron después tempestades , alborotos y sediciones...

Mexía, que poco después machaca «como digo, todo esto fue obra del demonio» arrebata, demonizando a los comuneros, las causas, más lógicas que infernales, que tenían para alzarse. Se presta especialmente a la demonización el tema del patriotismo en boca de “salvapatrias”, a causa del pathos retórico que impregna determinados temas, y que emana de lo que Léon Poliakov estudió como expresión colectiva de una necesidad paranoica de grandificar o magnificar al padre para divinizar al hijo.

La demonización en estos casos, es una de las formas en que se expresan y propagan las convicciones racistas de una sociedad, las circunstancias producidas por la globalización de finales del siglo XX, con tasas relativamente elevadas de migración internacional unidas a una situación de relativo estancamiento económico y de degradación y miseria educativa, han influido en una intensificación de las formas de demonización. Sectores críticos han destacado que, tras los argumentos nominalmente éticos o culturales que conforman la argumentación estereotipada de la demonización, se esconden probablemente intereses económicos, como los de la explotación colonial. La Neorretórica concluye que se trata de un procedimiento más para influir a la parte del auditorio, siempre más amplia que la otra, que se convence más con sentimientos que con razones.

El Malleus Maleficarum (del latín: Martillo de las Brujas) -Para el caso que nos ocupa - es la ley de medios del kichnerismo - es probablemente el tratado más importante que se haya publicado en el contexto de la persecución de brujas y la histeria brujeril del Renacimiento. Es un exhaustivo libro sobre la caza de brujas, que luego de ser publicado primeramente en Alemania en 1486, tuvo docenas de nuevas ediciones, se difundió por Europa y tuvo un profundo impacto en los juicios contra las brujas en el continente por cerca de 200 años. Esta obra es notoria por su uso en el período de la histeria por la caza de brujas, que alcanzó su máxima expresión desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII.

Se remitían constantemente a la autoridad del Malleus Maleficarum los principales autores y grandes demonólogos como el inquisidor Bernardo Rategno da Como, el jesuita español Martín del Río y el jurista francés Jean Bodin.

En 1478 aparecía la bula Exigit sinserae devotionis affectus del Papa Sixto IV instituyendo el Santo Oficio o Tribunal de la Santa Inquisición en España.

El Malleus Maleficarum es el más famoso de todos los libros sobre brujería, escrito probablemente en 1486, convirtiéndose en el manual indispensable y la autoridad final para la Inquisición, para jueces y magistrados, para sacerdotes tanto católicos como protestantes, a lo largo de los tres siglos siguientes a su publicación, en la lucha contra la brujería en Europa.

Es la primera fuente a consultar para cualquier comprensión de la historia y la naturaleza de la brujería del satanismo.

El Malleus Maleficarum hizo accesible a un amplio público el concepto de la brujería demonológica, contribuyendo a la caza de brujas al atribuirle autoridad y credibilidad a los procesos por brujería que ya existían.

A fines de la Edad Media se estaban produciendo cambios muy bruscos en la forma de vida en Europa: era una época en la se estaban descubriendo nuevas tierras - lo que hizo que el hombre europeo se enfrentara con culturas hasta ese momento totalmente desconocidas al pensamiento del cristianismo-, comenzaba a despertarse la conciencia popular entre los campesinos de Alemania, quienes poseían conocimientos religiosos rudimentarios mezclados con conocimientos supersticiosos ancestrales, aparecía la imprenta, que abría la posibilidad de una gran difusión de las ideas existentes, en especial de las nuevas maneras de interpretar la palabra de Dios, existían complicados estudios pseudocientíficos para leer los astros, y se creía firmemente tanto en la astrología esotérica como en la magia. Existían muchos libros sobre magia talismánica y secretos de alquimia.

El Malleus Maleficarum o Martillo de las brujas fue compilado y escrito por dos monjes inquisidores dominicos, Heinrich Kramer, también conocido como Heinrich Institoris, y Jacob Sprenger.

En un decreto papal del 5 de diciembre de 1484, la bula Summis desiderantes affectibus reconoció la existencia de las brujas, derogando así el Canon Episcopi de 906, donde la Iglesia sostenía que creer en brujas era una herejía. En ella se menciona a Sprenger y Kramer por sus nombres (Iacobus Sprenger y Henrici Institoris) y se los conmina a combatir la brujería en el norte de Alemania.

El Malleus Maleficarum iba precedido por una auténtica bula papal que empezaba con las palabras Summis desiderantes affectibus con las que se la conoce.

La bula era auténtica pero algunos historiadores todavía discuten si Kramer falseó la recomendación de la Universidad de Colonia.

Tanto Heinrich Kramer como Jacobus Sprenger fueron nombrados inquisidores con poderes especiales por la bula papal de Inocencio VIII para que investigasen los delitos de brujería de las provincias del norte de Alemania. El Malleus Maleficarum es el resultado final y autorizado de esas investigaciones y estudios.

 Kramer y Sprenger presentaron el Malleus Maleficarum a la Facultad de Teología de la Universidad de Colonia el 9 de mayo de 1487. Sprenger era un inquisidor en Alemania que fundó la Confraternidad del Santo Rosario en devoción a la Virgen María en 1475. La influencia del Malleus maleficarum se vio incrementada por la imprenta.

 La fecha de 1487 es generalmente aceptada como la fecha de publicación, aunque ediciones más tempranas de la obra pudieron haber sido producidas en 1485 o 1486. Entre los años 1487 y 1520, la obra fue publicada 13 veces. Después de unos 50 años, fue nuevamente publicada, entre 1574 y la edición de Lyon de 1669, un total de 16 veces. El texto llegó a ser tan popular que vendió más copias que cualquier otro, aparte de la Biblia, hasta que El progreso del peregrino, de John Bunyan fue publicado en 1678.

 Los efectos del Malleus Maleficarum se esparcieron mucho más allá de las fronteras de Alemania, causando gran impacto en Francia e Italia, y en menor grado en Inglaterra. Los cálculos de la cantidad de mujeres quemadas por brujas varía de 60.000 a dos y cinco millones según los distintos autores.

La caza de brujas fue una campaña organizada, cuya fuente principal de inspiración fue, durante trescientos años, tanto para católicos como para protestantes el Malleus Maleficarum.

Durante el siglo XV la Inquisición se dedicó a quemar más herejes que brujas y cuando los Estados feudales se organizaron como monarquías independientes del Papa, el poder punitivo se trasladó de la Inquisición a los jueces laicos de estas monarquías, quienes continuaron la tarea de la Iglesia de quemar brujas hasta el siglo XVIII, teniendo como libro de bolsillo al Malleus Maleficarum.

Con el Malleus Maleficarum es la primera vez en la historia que aparecen integrados en un mismo escrito la criminología, o sea, el origen del mal, con el derecho penal, es decir las manifestaciones del mal y la criminalística, o sea, los datos necesarios para descubrir el mal en la práctica.

Es la primera vez en la historia que aparece en forma sistematizada una teoría sobre el origen del crimen, es decir, una etiología del crimen.10

Esta estructura discursiva que legitima la violencia del poder punitivo permanece sin grandes cambios hasta el presente, lo único que se va modificando en cada nueva generación son sus contenidos internos.

Desde la publicación del Malleus Maleficarum hasta nuestros días siguen apareciendo instrumentos discursivos inquisitoriales con idéntica estructura: se trata de una emergencia y, como es una amenaza extraordinaria que supone un riesgo para los cimientos de toda nuestra cultura y la humanidad entera, se deben tomar medidas extraordinarias para combatirla.

La supuesta emergencia es una forma de legitimar el desenfreno del poder punitivo que eliminando al supuesto peligro, y a todos sus cómplices, logra vertilizar el poder social cada vez más, generando los cimientos de un estado de paranoia colectivo que le permite al poder ejercerlo sin frenos ni límites eliminando cualquiera opositor. Si alguien duda de que la acusada sea una bruja es porque está también poseído por Satanás.

El resultado del discurso inquisitorial impuesto por el Malleus Maleficarum es que el temor a la supuesta emergencia es utilizado por el poder punitivo para eliminar cualquier obstáculo que se le presente. Cualquier persona que se oponga a ese poder punitivo será acusado de cómplice del mal, enemigo de la patria o un idiota útil a intereses foráneos y será condenado sin garantías ni derecho a la defensa.

La estructura del discurso del Malleus Maleficarum es la siguiente:

 

Este crimen es el más grave de todos los conocidos hasta ahora y la frecuencia de las brujas es tan alarmante en la actualidad que estamos ante una emergencia que sólo podrá combatirse mediante una guerra.

Todo aquel que dude de la existencia de esta emergencia será considerado hereje, cómplice, hechicero.

Los inquisidores son infalibles y puros y los enemigos son inferiores.

La condena es prueba suficiente de culpabilidad.

Cualquier cosa que se salga de lo usual resultará sospechosa.

Cambiando su contenido, de acuerdo a las épocas, podemos observar como ese mismo discurso aparece en la Alemania del nazismo, en la Argentina del Proceso de Reorganización Nacional, en la Rusia del estalinismo, en la China del maoísmo, en la guerra contra el terrorismo de los Estados Unidos, en la masacre de la guerra de Croacia, en el genocidio camboyano, en el genocidio en Bosnia, en el Porraimos, en el Genocidio de Ruanda, en el genocidio congoleño y en casi todas las masacres históricas en los estados policiales donde el derecho jurídico y las garantías constitucionales se pierden.

 

El resultado es que termina reduciéndose el poder jurídico o derecho jurídico a la coerción directa o derecho administrativo policial porque contra el Mal, contra el enemigo, todo vale y si se cometen excesos son perdonables en aras de ese objetivo superior a todo que es salvar a la humanidad.

 

La ley de Medios en la Argentina es el "Malleus Maleficarum" del Kichnerismo con el #7D como fecha de inicio de la caza de Brujas en el paìs que por desgracia como el cangrejo, va para atràs.

Lo que desconoce el Kichnerismo, o por lo menos no lo interpreta, es que podràn quemar a la bruja (Grupo Clarìn) ... pero el pueblo habrà abierto los ojos a èsta inquisiciòn de los medios para ocultar el "Relato" oficial. 

Y aunque desaparecieran mañana mismo todos los medios no oficialistas, ya gran parte de la Argetina no les cree màs nada. La semilla de la Bruja Clarìn ha quedado plantada en los corazones de los Argetinos , que aunque veamos como se quema en la hoguera, mantendremos su mensaje en nuestras mentes para saber en adelante como castigar con el voto (por nombrar una salida pacìfica a la situaciòn) aunque a èsta altura ya no estoy tan seguro.

 

PAX.

 

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