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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Benjamin Solari Parravicini y el Hombre que escupe a Dios!

Publicado en 28 Agosto 2012 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in psicografias

Tremenda Psicografìa!

Quizas con èste artìculo muchos dejaràn de leerme, y les pido disculpas de antemano, pero fiel a mi estilo de decir y escribir las cosas tal como salen de mi corazòn y con cierta ortodoxia en varios temas, debo analizar èsta psicografìa de la forma màs objetiva posible.

 

 

 

Vamos al texto , y yo lo dividirìa en los tres tiempos a que hace referencia:

AYER 

"El Ingreso a la  - Nueva Era - fuè ayer "

 

HOY

"Hoy el hombre enfermo engaña al pròjimo y escupe a Dios"

 

MAÑANA

"El Hombre nuevo serà mañana"

 

Con èsto veo un poco màs claro el tema de la "Nueva Era"  y creo que Parravicini describe con absoluta precisiòn lo que representa hoy "el hombre enfermo engaña al pròjimo y escupe a Dios".

El término Nueva Era o new age —utilizado durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI— se refiere a la Era de Acuario y nace de la creencia astrológica de que el Sol pasa un período (era) por cada uno de los signos del zodíaco. No hay un acuerdo acerca de la duración de cada era, aunque según algunos astrólogos, el cambio sería alrededor del siglo XXVII[cita requerida] y para otros ocurrió el 4 de febrero de 1962.[cita requerida] En este caso el Sol saldría de Piscis para entrar en Acuario. Para las personas que creen que la astrología tiene una base real y la llegada de cada una de estas eras está marcado por cambios sociopolíticos importantes.

De acuerdo a esta creencia, la Era de Acuario marcaría un cambio en la conciencia del ser humano, que ya estaría empezando a notarse y que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, paz y abundancia. Es por esta razón que una variedad de corrientes filosóficas y espirituales más nuevas o más antiguas relacionadas con estas ideas, son asociadas a la Nueva Era.

Diversos estudiosos de este fenómeno han rechazado el uso de etiquetas terminológicas tradicionales para definir una corriente como la Nueva Era. Según Vicente Merlo, el término "movimiento" sería el más adecuado, ya que carece de las connotaciones de carácter institucional, dogmático o cultural que comúnmente se asocian a otros términos como "iglesia", "secta", "denominación" o "culto". Además, dada la dificultad de delimitar el concepto de "religión", también sería preferible calificar la Nueva Era como uno entre diversos "nuevos movimientos espirituales" surgidos en fechas recientes.1 Por su parte, Paul Heelas insiste en que la palabra "movimiento" no debería implicar que la Nueva Era es una entidad organizada en ningún sentido, ya que está compuesta de diversos modos de operación careciendo de una administración central.2

"la revitalización hoy en día del interés por lo brujería, la magia y lo oculto en general todo forma parte de la llegada de la Era de Acuario".

Doreen Valiente.

Podemos aceptar como Cristianos esto??? creeria que no!!!


Su sistema de creencias no está unificado, es un agregado de creencias y de prácticas (sincretismo) a veces mutuamente contradictorias. Las ideas reformuladas por sus partidarios suelen relacionarse con la exploración espiritual, la medicina holística y el misticismo. También se incluyen perspectivas generales en historia, religión, espiritualidad, medicina, estilos de vida y música.

Algunas de estas creencias son reinterpretaciones de mitos y religiones previos, aunque sin ser consistentes con ninguna de ellas; habiendo así individuos que emplean un enfoque del tipo «hágalo usted mismo», otros grupos con sistemas de creencias establecidas que recopilan religiones, y aun otros sistemas de creencias fijos, como los clubs u organizaciones fraternales. Por ejemplo, pueden compatibilizar el dogma cristiano de la divinidad de Jesucristo con el karma como mecanismo de justicia, y a la vez negar la existencia del infierno. Es frecuente que los conjuntos de creencias así adoptados rechacen los aspectos más negativos de las mitologías o religiones en que se basan, adoptando los más agradables.

Algunos individuos cuyas creencias pueden ser catalogadas como de Nueva Era (incluyendo a los neopaganos) pueden sentir que la etiqueta es inapropiada debido a que puede ligarlos con otros credos y prácticas. Debido a la variedad de creencias a la carta, cualquier categoría coherente puede parecer restrictiva o incompleta.

 

Algunos seguidores de la Nueva Era afirman que sus creencias derivan tanto de tradiciones religiosas y filosóficas judeocristianas o de Oriente Medio, como el ocultismo, y otras orientales, como el hinduismo y el budismo. La mayoría de los fenómenos mencionados en el epígrafe Temas relacionados pueden rastrearse en prácticas menos comunes en Europa y Estados Unidos durante los últimos siglos. Por ejemplo, la Sociedad Teosófica de mediados del siglo XIX, o la obra de Alice Bailey, exponían principios que pueden considerarse como precedentes de algunas de las ideas actuales de la Nueva Era:

Aproximaciones gnósticas a las materias espirituales.

lecturas espirituales y canalizaciones mediúmnicas.

Clarividencia y televidencia moderna.

Mesmerismo.

Creencia en poderes curativos de ciertos metales y cristales.

Utilización de la oración y la meditación como caminos hacia la iluminación.

Yoga

A lo largo del tiempo ha cambiado el grado de aceptación en la sociedad de estos credos y prácticas.

En sus inicios, el movimiento de la Nueva Era emergió como una coalición desorganizada, resultado del movimiento contracultural antibélico de los años sesenta en Estados Unidos y Europa y la espiritualidad hippie. En consonancia con el estilo alternativo de vida de los sesenta, los partidarios de la Nueva Era se sentían insatisfechos con las normas y creencias occidentales mayoritarias y ofrecieron nuevas interpretaciones de la ciencia, la historia y la religión judeo-cristiana.

Su vinculación con la rebelión juvenil puede ayudar a entender el enfoque de la Nueva Era, que enfatiza la elección individual en los asuntos religiosos; el papel de la intuición y la experiencia personal sobre la opinión de los expertos sancionada socialmente; y una definición de la realidad experimental, más que primariamente empírica.

 

Muchos recurren a las metáforas para describir experiencias que ellos perciben como inexpresables de otra forma. Los partidarios de la Nueva Era tienden a redefinir el vocabulario prestado por varios sistemas de creencias, lo que produce campos de energía, y varios términos tomados de la física cuántica y la psicología, han situado con frecuencia a la Nueva Era en el terreno de las pseudociencias.

Como los movimientos ocultistas de siglos pasados, muchos grupos que se identifican con los postulados de la Nueva Era tienden a utilizar una jerga particular, que resulta críptica a quienes no conocen la doctrina. El significado de un término en el ámbito de la Nueva Era suele diferir bastante del uso común, y se describe frecuentemente como «intencionadamente inaccesible». El lenguaje puede servir para escuchar que no se debe dar información en exceso al que presumiblemente no la entendería. Como ya se ha comentado antes, este comportamiento no es intrínseco de la filosofía básica de la Nueva Era.

Otros opinan que aunque en el pasado pudo haber necesidad de vocabulario intencionadamente inaccesible y secretismo por las persecuciones, inquisición, etc. actualmente, debido a la libertad de expresión, los conocimientos están accesibles a todos, seguidores o no, de cada movimiento, ideología o corriente. Por ejemplo, técnicas de yoga que fueron secretas o confidenciales durante milenios aparecen ahora descritas en numerosos libros escritos por yogis y no yogis, y naturalmente en Internet.

Entre la variedad de credos y prácticas, ciertos modos de pensamiento son recurrentes:

La primacía de la experiencia subjetiva. De acuerdo con sus raíces de fenómeno contracultural y su naturaleza sincrética, los seguidores de la Nueva Era pretenden buscar una aproximación relativista a la verdad, refiriéndose frecuentemente a la declaración védica de «una verdad, pero muchos caminos» que también se encuentra en la afirmación espiritual del budismo zen de «muchos caminos, una montaña». Esta creencia no es solo una aseveración de elección personal en los asuntos religiosos, sino también una aseveración de que la verdad misma se define por el individuo y su experiencia de ella.

Este relativismo no es meramente un relativismo espiritual, sino que también se extiende a las teorías físicas. La realidad es considerada de un modo experimental y subjetivo. No se pretende que muchos fenómenos sean repetibles en el sentido científico, ya que se presume que son aparentes solo para la mente receptora; por ejemplo, se afirma que una mente escéptica no puede lograr la telepatía, ya que está condicionada para cerrarse en banda al fenómeno. Éste es otro punto de crítica al New Age: su incapacidad para producir resultados falsables, a pesar de hacer afirmaciones que intersecan en el campo de la ciencia y no solamente de la espiritualidad.

Rechazo del cientificismo o la ciencia «ortodoxa»: Existe una visión típica basada en el misticismo (más que en la teoría y la experiencia) para describir y controlar el mundo externo. Por ejemplo, se cree que la lectura del tarot funciona debido al principio de interconectividad, en vez de ver el éxito (o fracaso) de dicha lectura como una evidencia del principio de la interconectividad. Las diversas teorías vitalistas de la salud y la enfermedad que sostienen los partidarios de la Nueva Era constituyen otros tantos ejemplos.

A diferencia del método científico, la falta de resultados de algunas prácticas para lograr la respuesta esperada no se considera como un fracaso de la teoría subyacente, sino que se atribuye a la interferencia de factores sutiles, difíciles de tener en cuenta y que aún se desconocen.

En este contexto de relativismo, se pueden encontrar varios conceptos comunes:

Fuerzas. Se afirma comúnmente que existen fuerzas o agentes sutiles, capaces de interaccionar y producir cambios sobre el mundo espiritual (en las emociones por ejemplo) y el mundo físico (haciendo que sucedan distintos fenómenos). Estas fuerzas serían agentes de cambio de la naturaleza, pero desconocidas por la ciencia; y se mantiene que operan siguiendo reglas como las fuerzas físicas. El concepto puede equipararse al tradicional de magia.

Poder. Si las fuerzas son agentes de cambio, el poder sería la acumulación de dichas fuerzas o la capacidad de producir cambios por medios paranormales, usualmente se le considera concentrado en un objeto, lugar o persona. Muchos creen transferible este poder mediante el contacto físico o la mera proximidad con fuentes de poder. Algunos creen que puede acumularse o agotarse en una persona u objeto mediante una variedad de mecanismos, así como el modo de vida y la proclividad a prácticas esotéricas que "gastan" o "recuperan" el poder. Se sostiene que este poder es observable por ciertos indivuos dotados en forma de «auras» o energía; y cuando se encuentra en gran concentración, hay quienes creen que puede ser peligroso.

Espíritu: la creencia en una entidad sutil y trascendente en los seres conscientes de sí, es compartida en todas las vertientes de la New Age.

Un cosmos interconectado. La idea de que los entes están unidos a un nivel fundamental, y que tal unión se manifiesta en ocasiones bajo la forma de sincronismos o milagros, es también recurrente.

De forma adicional, muchas prácticas y creencias del ámbito de la Nueva Era recurren a lo que puede ser calificado de pensamiento mágico, tal como lo define Frazer en su monumental obra The golden bough (La rama dorada). Ejemplos comunes son el principio de que los objetos una vez que entran en contacto, mantienen un enlace práctico, o que los objetos que tienen propiedades similares ejercen efectos unos sobre otros.

 

De acuerdo con su relativismo, los seguidores de la Nueva Era creen que no contradicen los sistemas de creencias tradicionales, sino que completan las verdades últimas contenidas en ellos, separando estas verdades de la falsa tradición y el dogma. De otro lado, los miembros de otras religiones suelen señalar que el movimiento de la Nueva Era comprende mal estos conceptos religiosos, y que sus intentos de sincretismo religioso son vagos y contradictorios, punto en el cual están de acuerdo los escépticos y ateos, quienes sugieren que toda religión es la malinterpretación que el hombre da a causas naturales, agregándole elementos sobrenaturales de su propia superstición, y en el caso de la Nueva Era, esta corriente intenta validar toda clase de creencia paranormal sin tener en cuenta los orígenes de dichas creencias, incluso cuando muchas se contradicen entre sí.

El cristianismo formal previene a sus adeptos contra la Nueva Era por considerarla una trampa del mal para derrotar la fe, dado que ésta corriente mezcla ideas de diferentes creencias como el hinduismo (reencarnación, energías, karma, dharma), algo de budismo (tantras, mantras), naturismo indígena, supersticiones egipcias y la santidad cristiana. El peligro se plantea desde la confusión (lo cual es antónimo de fe) que genera, por ejemplo, entre espiritualismo o influencias energéticas, resurrección o reencarnación, amor o valores metafísicos. La Nueva Era es practicada por adivinos y espiritistas quienes cultivan sus creencias a partir del esoterismo.

 

Muchos individuos son responsables de la reciente popularidad de la espiritualidad de la Nueva Era, especialmente en EE. UU. James Redfield, autor de The Celestine Prophecy (Las nueve revelaciones) y otros libros afines a la Nueva Era presentan un sistema de vida abierto, basado en el espíritu y derivado de su propia filosofía macrocósmica referente al estado de la evolución de la conciencia de la humanidad. Marianne Williamson escribió su A return to love cuando terminó de trabajar personalmente sobre Un curso de milagros. La espiritualidad de la Nueva Era coexiste y se correlaciona con el cambio de paradigma fundamental de cada individuo.

La aproximación gnóstica de la mirada interior experimental y la revelación de la verdad puede estar cercana a las metodologías de la oración y la espiritualidad que utilizan los seguidores de la Nueva Era. Debido a la naturaleza personal individualista de la verdad revelada, algunos autores críticos identifican la Nueva Era como un movimiento neognóstico emparentado con la antigua gnosis con elementos de eclecticismo moderno. En Experiential Spirituality and Contemporary Gnosis Diane Brandon escribe:

Y este énfasis en la espiritualidad y la conciencia refleja un reconocimiento de que somos, en esencia, seres espirituales ―y seres de energía pura, ya que la conciencia es una forma de energía― aunque creamos estar en el cuerpo

Somos seres espirituales que tienen una experiencia humana.

Neale Donald Walsch

Nuestros cuerpos están contenidos dentro de nuestra conciencia, y nuestra conciencia no está contenida dentro de nuestro cuerpo

Deepak Chopra

Muchos han teorizado que el interés actual en la espiritualidad y la metafísica puede ser en parte visto como una reacción contra el racionalismo y el excesivo énfasis sobre lo estrictamente material y empírico: hay un deseo de trascendencia espiritual, en vez de sentirse atascado en una inmersión estricta en lo físico. Por ejemplo, tras un par de siglos de énfasis en lo empíricamente probable y concreto, existe un deseo por lo espiritual como antídoto o antítesis.

Sorprende, pues, que los partidarios de la Nueva Era deseen experimentar su espiritualidad, de manera que puedan sentirla, más que simplemente pensar en ella, y que quieran tener cierto control sobre su práctica o manifestación, más que ir estrictamente a través de un intermediario externo. Este cambio a un sentimiento de control sobre la propia expresión espiritual también refleja la tendencia hacia la responsabilidad personal, así como el fortalecimiento personal.

 

Muchas personas han adoptados métodos alternativos de medicina que incorporan creencias de la Nueva Era. Algunas de dichas técnicas son la medicina herbolaria, ayurveda, acupuntura, iridología, Reiki y el uso de cristales en terapia curativa. Los usuarios de estas técnicas las encuentran provechosas en el tratamiento de las enfermedades; al menos aumenta su implicación personal en su propio tratamiento. Algunos confían exclusivamente en los tratamientos de la Nueva Era, mientras que otros los utilizan conjuntamente con medicina convencional, considerándolos complementarios.

Se debe observar que, cuando se consideran puramente como técnicas médicas, la mayoría de estos sistemas de tratamiento son vistos con extremo escepticismo en los círculos científicos. Cuando se prueban utilizando los mismos regímenes que se aplican a la medicina parafarmaceútica y las técnicas quirúrgicas (por ejemplo, estudios clínicos doble ciego), estos sistemas típicamente no ofrecen mejoras demostrables sobre el uso de placebos, y pueden incluso producir daño en muchos casos.

Sin embargo, una ventaja de la popularidad de la medicina alternativa, y su crítica de la medicina oficial, ha sido la de animar a muchos profesionales de la salud a prestar mayor atención a las necesidades del paciente completo más que solo a su enfermedad específica.4 Este enfoque, llamado medicina holística, actualmente se ha difundido mucho. La medicina convencional ha reconocido que el estado mental del paciente es decisivo en la determinación del resultado de muchas enfermedades, y esta percepción ha ayudado a modificar los papeles de doctor y paciente, volviéndolos más igualitarios.

Si bien es muy útil un concepto más amplio de la salud del paciente, esto requiere de la comunicación entre el paciente y el doctor. Confiar exclusivamente en los tratamientos de la Nueva Era conlleva el riesgo de descuidar un padecimiento tratable hasta que sea demasiado tarde. Los pacientes que usan hierbas y otros enfoques alternativos necesitan estar seguros de que su médico está enterado de lo que están haciendo. Los remedios herbolarios pueden interaccionar en gran variedad de maneras con las medicinas de receta o enmascarar síntomas de la enfermedad padecida.

Los críticos de la medicina de la Nueva Era destacan que, por no haber procedimiento de comprobación, no existe manera de separar las técnicas, hierbas medicinales y los cambios en el estilo de vida que contribuyen al incremento de la salud de aquellos otros que no tienen efectos, o que son peligrosos para la salud. Incluso las técnicas aparentemente inocentes como el tocamiento terapéutico pueden causar daños diversos.5 Con todo, algunos hospitales, como el Hospital Santa María en Amsterdam (de Nueva York), ofrece a sus pacientes el tocamiento curativo o terapéutico, que complementa la medicina convencional.6

Ha ocurrido cierto movimiento en esta dirección; por ejemplo, hay un estudio de prueba significativo en San Francisco sobre el cáncer de pecho en las mujeres.7 En un ensayo doble ciego, el Dr. Yeshe Donden, que fuera médico del Dalái Lama, prescribió hierbas tibetanas para tratamientos. La fase I del ensayo, con 11 pacientes, finalizó en noviembre de 2000. El 13 de marzo de 2002, el Dr. Debu Tripathy, director del programa CAM en el Centro de Cuidados del Pecho de la UCSF, comentó lo siguiente sobre los hallazgos del estudio en el Foro de Investigación del Cáncer de Pecho:8

La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) aprobaría solo 7 fórmulas. Nosotros solo enrolamos 11 pacientes de 30 esperados. El resultado no mostró problemas de seguridad. De los 9 pacientes que evaluamos, encontramos 1 paciente con una respuesta temporal, los otros 8 tuvieron una progresión en su cáncer. Nuestro próximo paso es hacer un estudio expandido con todas las hierbas y un número mayor de pacientes. Esto probablemente tendrá que hacerse fuera de EE. UU.

Dr. Debu Tripathy

 

 Con èsto queda bien en claro que tanto para Parravicini como Para el Cristiano formal, èsta psicografìa se està viviendo plenamente y el hombre con el ingreso y el paso por èsta nueva Era està escupiendo a Dios sin dudarlo.

 

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