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El blog de JULIO

Blog de Difusion de La Obra Profetica de Benjamin Solari Parravicini y Otros Profetas

Baston de Mando - Las Piedras Sagradas (9)

Publicado en 6 Noviembre 2011 por EL BLOG DE JULIO (La Biblia y B.S.Parravicini) in Uritorco y Erks (Baston de Mando)

Cosquin (Cusco Chico) y Viracocha

Como ocurre con muchas regiones de la provincia de Córdoba, donde habitaron los aborígenes, se hace difícil establecer una fecha que imponga un tiempo a sus orígenes. Eso ocurre con Cosquín y sus aledaños; una vasta zona habitada por los comechingones que dejaron un valioso patrimonio arqueológico, si bien los hallazgos no han sido muchos.

Comechingón es la denominación vulgar con la cual se alude a una antigua etnia originaria de la Argentina, que a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, habitaba las Sierras Pampeanas de las actuales provincias de Córdoba y San Luís.

Los comechingones se autodenominaban como hênîa al norte y como kâmîare al sur, subdivididos en aproximadamente una decena de parcialidades.El apelativo “comechingón” parece ser la deformación de una palabra peyorativa que les daba la Etnia salavinón o sanavirona, que hacia el siglo XV, procedente del interfluvio río Dulce/río Salado, en la actual provincia de Santiago del Estero, invadía los territorios ancestrales de los hênîa-kâmîare.

Los sanavirones los llamaban «kamichingan», que en idioma salavirón parece haber significado “vizcacha” 'habitante de cuevas', esto debido al tipo de vivienda semisubterránea de los hênîa-kâmîare.Sin embargo, según la crónica del conquistador español Jerónimo Bibar, escrita en 1558, el apodo les fue dado directamente por los españoles al escuchar el grito de guerra de los hênîa: "¡Kom-chingôn!", según Bibar este grito se traduciría por "muerte-a-ellos" (a los invasores). Es probable que los sanavirones "entendieran" y "tradujeran" con mofa tal clamor de guerra de sus enemigos con la palabra "kamichingan".

El territorio que habitaron en esta región era llamado “Quizquizacate”. Una referencia de este período, es una piedra en el "Balneario San Buenaventura": la “Piedra Pintada” -con petroglifos y jeroglíficos; las pinturas y grafos datan de 6000 a. C. Los españoles llegan en el siglo XVI.

 

Entre los asentamientos de la cultura indígena en esta zona, cabe mencionar el paraje de Las Tunas, que está ubicado al norte del pueblo en la margen del frente del río, donde se han encontrado testimonios de los comechingones; cabe consignar el hecho que el 10 de septiembre de 1817, los originarios de la comunidad recuperaron parte de sus posesiones comprando sus asientos en las Tunas y San Buenaventura a los padres Betlehemitas.

No existe unanimidad entre los investigadores y estudiosos, en cuanto a la significación del topónimo Camín Cosquín, son muy discutidas las interpretaciones que relacionan este nombre al de Cuzco (Cosquín - Cuzco chico) porque está comprobado que no hubo vinculación directa entre los comechingones y el Tawantinsuyu. Hay quienes sostienen que es el nombre de un antiguo jefe comechingón. Sin embargo se explica fácilmente el uso de la toponimia quechua -generalmente hibridada con el castellano- (en las sierras de Córdoba y San Luís etc.) porque los misioneros católicos usaron frecuentemente el runa simi o quechua como lengua vehicular o en todo caso como lengua general en casi todo el Cuyo, Noroeste Argentino y las Sierras Pampeanas.

 

ViracochaWiracocha o Huiracocha también llamado el dios de la Varas es el más destacado entre los dioses del ámbito andino. Es posible que su gran difusión se debiera a que los religiosos católicos buscaban un nombre para explicar a los naturales el concepto de dios. Además, añadieron a su nombre otras palabras a fin de recalcar su calidad de ser supremo, de este modo se formó el nombre en quechua de: Apu Qun Tiqsi Wiraqucha Pachaq Yachakchi

En quechua, apu significa señortiqsi significa fundamento, base, inicio; mientras que wiraquchaproviene de la fusión de dos vocablos: wira (grasa) y qucha (contenedor de agua lago, laguna). En la simbología de los antiguos andinos, la grasa era una figura de la energía y el agua, el elemento capital del ciclo vital del universo.

Cuando los primeros cronistas llegaron a América, el español estaba en plena evolución y su alfabeto aún carecía de normativa. En tales casos, era común el uso tanto de la "v" como de la "u" para representar indistintamente la vocal [u] y a la semiconsonante [w], hoy representadas como u o hu. Por tal motivo fue mayoritariamente transcrito como Viracocha, aunque también algunos escribieron Huiracocha y Huiraccocha. Otras versiones fueron TicciTiqsi o Tiksi.

En el Tahuantinsuyo, el culto a Viracocha fue muy restringido, pues aparte del templo de Quisuar Cancha eran pocos los santuarios dedicados en su honor y todos estaban localizados en la zona del Cusco. Su imagen se encontraba también en el Coricancha, y según los cronistas existía cierta rivalidad entre el culto a Viracocha y el culto a Inti, el dios sol. Al parecer, en ciertos momentos de la historia inca prevaleció la adoración de uno sobre otro.

Los cronistas señalan que Tiqsi Viracocha vino de Tiahuanaco y creó unos seres a su semejanza . Algunas versiones mencionan que él hizo el mundo; que en su peregrinaje llegó a Cacha donde sus habitantes trataron de matarlo: él se arrodilló, levantó las manos al cielo e hizo bajar de lo alto un fuego que abrasó la comarca. Luego siguió su camino y llegó al puerto de Manta, donde se encontró con sus servidores y se embarcó con ellos por el mar.

En este tipo de relatos, hay coincidencia en mencionar que Viracocha es el dios supremo o hacedor del mundo.

En el antiguo Cuzco, se le dio gran importancia al ser "el que envió a Manco Cápac y Mama Ocllo a fundar una ciudad"(aunque eso se descartó porque esa leyenda tiene más de fantasía que realidad), ya que los "cuzqueños" creían que en verdad había ocurrido eso. Con el paso de los años se fue olvidando el culto a este dios, y se tomó más importancia al dios Sol(Inti), hasta el reinado de Yahuar Huacac ('[el que] llora sangre'), que mandó a construir el templo de Wiracocha en la ciudad del Cuzco, ya que Sinchi Roca en su reinado bautizó aakamama como qusqu (= Cuzco).

Viracocha al igual que otras deidades, fue nómada1 y tenía un compañero alado, el pájaro Inti, una especie de pájaro mago, conocedor de la actualidad y del futuro, representado en mitos orales como un picaflor de alas de oro (Quri qinqi).

Se da al dios todopoderoso la facultad de dirigir la construcción de todo lo visible e invisible.

Comienza su obra en el mundo de los antiguos (ñawpa pacha) tallando en la piedra las figuras de los dos primeros seres humanos, de los primeros hombres y mujeres que van a ser los cimientos de su trabajo. Estas estatuas las va situando Viracocha en los sitios correspondientes y, a medida que les da nombre, se animan y toman vida en la oscuridad del mundo primigenio (ñaupa pacha), porque todavía no se ha ocupado el dios de dar la luz a la Tierra, solamente iluminada por el resplandor del Titi, un puma salvaje y ardiente que vive en la cima del mundo, seguramente el jaguar que se entremezcla con otros animales en las representaciones totémicas del Imperio inca y de las culturas preincas anteriores.

Este mundo de aquí o Kay Pacha, todavía está en tinieblas porque Viracocha posterga toda su labor de erección de un mundo completo, al nacimiento de los seres humanos que van a disfrutar de él.

Satisfecho con los humanos, el dios prosiguió su proyecto, ahora poniendo en su lugar a sus hijos el Sol (Inti), a la Luna (Mama Quilla), y a las estrellas infinitas, hasta cubrir toda la bóveda celestial con sus luces.

Después, Viracocha se dirige al norte para, desde allí, llamar a su lado a las criaturas que él acaba de dotar con vida propia.

Al partir de Tiahuanaco, Tiqsi Huiracocha había delegado las tareas secundarias de la creación en sus dos ayudantes, Tocapu Huiracocha eImaymana Huiracocha, quienes emprenden inmediatamente las rutas del este y del oeste de los Andes, para a su paso por tan largos caminos dar vida y nombre a todas las plantas y a todos los animales que van haciendo aparecer sobre la faz de la tierra, en una hermosa misión auxiliar y complementaria de la realizada antes por su dios y señor Huiracocha, misión que terminan junto a la orilla del mar, para después perderse regiamente en sus aguas, una vez cumplida la tarea ordenada por el dios creador principal del universo de los incas y preincas al parecer desde la época de Caral.

En los mitos orales se revela a Huiracocha como un sabio gobernante de la época de Caral el cual dio las leyes de la economía de la retribución (trueque, sistema de distribución del trabajo) como también del Ayllu o gran unidad familiar andina. Este Viracocha luego ascendió a la categoría divina, al igual que todos los grandes gobernantes preincas e incas.

Debido a este principal icono de la mitología inca, en el quechua moderno, sobre todo en los Andes centrales, es un tratamiento de respeto (como señor).

Archivo:Viracocha.jpg

Archivo:Wiracocha.jpg

 

 

 



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